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A espaldas de Mendoza: Milei presiona por la Minera San Jorge y la Provincia guarda silencio

12/9/20252 min read

En una clara intromisión sobre la autonomía mendocina, el Presidente impulsa un proyecto minero rechazado socialmente. Mientras Nación avanza sin freno, el gobierno provincial parece dispuesto a ceder ante la presión de la Casa Rosada, poniendo en jaque el agua de Uspallat

A pocas horas de un debate crucial, el presidente Javier Milei ha decidido dinamitar la paz social en Mendoza. Con un respaldo explícito y oportuno al proyecto minero San Jorge en Uspallata, el mandatario nacional deja en claro que su agenda extractivista no conoce de fronteras provinciales, ni de licencias sociales, ni del respeto por el recurso más escaso y vital de la región: el agua.

El atropello a la voluntad popular

La declaración de Milei no es solo una opinión; es una orden velada. Al apoyar públicamente un proyecto que la sociedad mendocina ya ha cuestionado en las calles y en la legislatura, el gobierno nacional demuestra un desconocimiento absoluto —o un desprecio— por la historia de lucha ambiental de Mendoza. Para la Casa Rosada, Uspallata no es un valle turístico ni una reserva hídrica estratégica, sino un simple casillero en una planilla de Excel para la exportación de commodities.

La debilidad del Gobierno Provincial

Pero lo más alarmante no es la voracidad de Buenos Aires, sino la sumisión local. La provincia, que debería ser el muro de contención en defensa de la Ley 7722 y del patrimonio natural de los mendocinos, ha quedado expuesta. El silencio o la tibia respuesta ante esta avanzada sugiere que el gobierno provincial está dispuesto a negociar el futuro ambiental a cambio de favores políticos o alivio fiscal.

¿Dónde quedó la defensa del federalismo? Al permitir que Nación marque la agenda minera en el patio trasero de Mendoza, el Ejecutivo local muestra una preocupante falta de carácter político, dejando a los vecinos de Uspallata y del Gran Mendoza a merced de decisiones tomadas en un despacho porteño a más de 1000 kilómetros de distancia.

Un negocio a cualquier costo

La reactivación de San Jorge bajo esta presión política huele a imposición. No se está debatiendo técnica ni ambientalmente; se está imponiendo por la fuerza del lobby. Al forzar la entrada de la minería metalífera sin haber resuelto las dudas de fondo sobre el impacto en el acuífero, tanto Milei como las autoridades locales están jugando con fuego.

La "libertad" que pregona el presidente parece terminar donde empiezan los negocios de las grandes corporaciones mineras, y la autonomía de Mendoza parece tener un precio que la política actual está dispuesta a pagar, aunque la factura final la terminen abonando las futuras generaciones con un ambiente degradado.