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En una entrevista exclusiva, el intendente Emir Andraos detalló punto por punto qué pasó con el proyecto original de trasladar la terminal de ómnibus y por qué hoy el municipio avanza en la modernización del edificio actual.

11/25/20253 min read

Desde las gestiones iniciales de Martín Aveiro, pasando por un decreto nacional que nunca se firmó, hasta las obras que ya están en ejecución, el tema sigue siendo uno de los más sensibles para la comunidad tunuyanina.

El sueño inicial: una terminal nueva y un polo educativo para el Valle de Uco

En su despacho del Palacio Municipal, Andraos recordó que el objetivo original era ambicioso: construir una terminal completamente nueva en el predio de Ferrocarriles Argentinos y transformar la terminal actual en un polo educativo regional, una de las grandes necesidades del Valle de Uco.

“El Valle tiene 140.000 habitantes. Se necesita urgente una educación superior con mayor oferta. Y la idea era tener doble beneficio: correr la terminal del centro y generar un espacio donde puedan instalarse nuevas carreras”, señaló.

La ubicación estratégica de Tunuyán —punto medio entre San Carlos y Tupungato— fortalecía esa visión.

La gestión nacional que quedó a mitad de camino

El intendente repasó que durante la gestión de Martín Aveiro el Gobierno nacional, entonces encabezado por Alberto Fernández, dio luz verde al financiamiento para la nueva terminal. Pero había un paso indispensable: adquirir formalmente el predio ferroviario.

Aunque el Municipio tiene la custodia del terreno, solo está autorizado a construir estructuras modulares, no edificios de hormigón como exige una terminal.

“Ferrocarriles ya había desafectado la zona. Se tasó la propiedad, se definió cómo se pagaría, pero todo requería un decreto”, explicó Andraos.

Ese decreto presidencial nunca fue firmado, lo que impidió la compra del predio y bloqueó automáticamente el financiamiento nacional.

“Hasta que Nación no se expida, no tenemos chances reales de trasladar la terminal”, afirmó.

El municipio llegó a tener render y plano, pero no avanzó porque, sin terreno asegurado y sin financiamiento, el proyecto quedaba detenido en el aire.

Una ventaja inesperada: evitar una obra que habría quedado inconclusa

Aun con la frustración de no concretar el traslado, Andraos admitió que la situación impidió un problema mayor:

“Hubiéramos comprado un inmueble sin poder avanzar y terminado con una terminal nueva al 10% o 20%, como tantas obras en Argentina. Para nosotros era imposible afrontar una obra multimillonaria sin respaldo nacional”.

El camino alternativo: restaurar la terminal actual pensando en el futuro

Ante el freno nacional, el Municipio decidió modernizar la terminal existente, pero con una visión estratégica: que la infraestructura pueda adaptarse en un futuro como centro educativo.

“La terminal está viejísima y obsoleta. Avanzamos con una restauración integral, pero dejando todo preparado para una futura reconversión educativa”, sostuvo Andraos.

Primera etapa: la nueva playa de colectivos

La obra más compleja fue la reconstrucción total de la playa y las dársenas, un sector que históricamente tuvo problemas de hundimiento.

Según explicó el intendente:

  • se realizó un estudio de suelo,

  • hubo que excavar casi 70 centímetros,

  • se aportó material nuevo para estabilizar,

  • y se construyó una losa de hormigón completa.

Esa primera etapa será inaugurada “muy pronto”, adelantó Andraos.

Segunda etapa: el edificio

La siguiente fase se concentrará en:

  • nuevos espacios internos,

  • mejoras de confort,

  • zonas de espera techadas,

  • reacondicionamiento de sectores desgastados,

  • integración de áreas para uso futuro educativo.

“Hoy la gente casi no tiene dónde esperar porque las dársenas del sur no tienen techo, y eso es prioridad”, remarcó.

Entre la obra real y la desinformación: el otro frente del debate

Más allá de lo que comunica el Municipio —y sin que lo diga el Intendente— en redes sociales proliferan videos, audios y publicaciones que buscan instalar versiones sin sustento:
Lo llamativo es que muchos de estos contenidos provienen justamente de personas que sí trabajan en la Legislatura, cobran sueldos cercanos a los 4 millones de pesos, y que —según se observa en su actividad pública— necesitan que a Tunuyán le vaya mal para justificar sus propios espacios políticos y reclamar mayores beneficios para sí mismos.

No se trata solo de críticas aisladas, sino de una estrategia calculada

  • se exagera,

  • se inventa,

  • se repite,

  • se polariza,

  • y se construye un enemigo útil.

Todo esto para instalar malestar, erosionar la gestión local y generar un clima que favorezca a sectores que viven de la política provincial y que no tienen ningún interés real en que Tunuyán avance.

El desafío: discutir con información, no con operaciones

Mientras la terminal avanza por etapas y el futuro traslado depende de una definición nacional, Tunuyán convive con dos realidades:

  • la obra concreta, con avances medibles;

  • y la desinformación, que busca instalar malestar sin aportar datos verificables.

Entre ambas, la comunidad merece un debate sincero, con información precisa, documentos oficiales y discusiones técnicas, no con estrategias que apelan al enojo para obtener vistas o posicionamiento político.